2. ¿¿¿Y QUÉ PASA CON LOS DEBERES???

¡Hola de nuevo!

En el día de ayer, durante la clase de la asignatura de “Procesos y contextos educativos”, surgieron dos cuestiones objeto de debate: ¿DEBERES SÍ/DEBERES NO? ¿EXÁMENES SÍ/EXÁMENES NO?

Concretamente, con la cuestión de los deberes, hemos tenido ocasión de visualizar algunas entrevistas en las que participaban padres, profesores y alumnos en el contexto del modelo educativo español. Naturalmente encontramos respuestas y argumentos para justificar ambas posturas y seguramente en la mayor parte de ellas aparezcan aspectos en los que estemos de acuerdo. Cabría por tanto pensar que podemos subirnos al carro del “depende”, ¿verdad?. En cualquier caso, parece que se ponen en juego muchas variables que nos abren el abanico de los grises.

Bajo mi punto de vista es más una cuestión de preguntarnos qué objetivo se persigue y qué matices requiere. No es lo mismo que los deberes estén orientados a reforzar lo que se ha explicado en clase y sean “optativos” según si el alumno precisa o no ese apoyo, o que estén encaminados avanzar materia fuera del horario porque no ha dado tiempo con la configuración del plan el estudios...

Particularmente creo que hacer tareas en casa puede ayudar y reforzar esos aspectos asociados a la responsabilidad, el hábito, e incluso que pueda identificarse como un tiempo en el que el alumno tenga la posibilidad de curiosear/investigar por su cuenta. Ahora bien, siempre que esas tareas estén bien dimensionadas en contenidos para el nivel educativo y en tiempo estimado de ejecución...Porque...¿Quién debe hacer los deberes, el alumno o sus padres??

Pero además tenemos otra variable: el contexto social y familiar. Resalto esto porque resulta inquietante ver salir de casa a familias a las 07.30h y regresar a las 20.30h. Tal vez no sea descabellado pensar que, si realmente se pudiera conciliar la vida profesional con la familiar, a lo mejor no serían necesarias tantas actividades extraescolares utilizadas para acomodar los horarios; a lo mejor los alumnos tendrían tiempo de hacer deberes si fuera necesario, evitando el estrés, las prisas y algún que otro disgusto a la hora de la cena; y podrían disfrutar en familia de una tarde haciendo cualquier actividad educativa juntos... 


Dejo una reflexión de mi sobrinilla (12 años. No es la niña de la foto): "Cuando me preguntan si tengo deberes o si he hecho los deberes, los mayores ponen cara de fastidio o de angustia...No lo entiendo, como si fuera una cosa horrible y no es para tanto. Usan el mismo tono que cuando dicen...Vaya. domingo por la tarde, y mañana a trabajar"


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