4. BUSCANDO LA MOTIVACIÓN

Hola de nuevo.

La semana pasada, en nuestro grupo de trabajo, debatimos sobre la motivación. Tratamos de analizar la noticia propuesta atendiendo a tres variables que, sin ser las únicas, permiten aglutinar buena parte de las causas de la desmotivación.

Por un lado, el centro tratándolo como agente en el que se materializan las decisiones provenientes de la Administración y que afectan a la disponibilidad de financiación, la gestión de recursos materiales y humanos (profesores, orientadores, trabajadores sociales, etc.), la burocracia que afecta a la posibilidad de cierto tipo de actividades, los vaivenes legislativos en lo que a las normas educativas se refiere,... La recurrencia de estas situaciones puede generar estados de desmotivación en el profesorado y área de orientación, que se transfiere en apatía en el desarrollo de programas y propuestas educativas, con la consecuente desmotivación del alumnado. El acabose!



Cuando hablamos de motivación, relacionarlo con la figura del alumno es casi instantáneo. Lograr que muestren interés, mantengan la atención, deseen indagar y participar parece que es la clave para un proceso de enseñanza-aprendizaje eficaz. En este punto, el profesor y el contexto socio-familiar juega un papel fundamental. Conocer la realidad del alumno y sus expectativas e intereses, puede ayudar a desarrollar estrategias que acerquen los contenidos al alumno, más prácticos e interactivos, bien porque encuentre relación con la utilidad futura de ese aprendizaje o bien porque simplemente le asombre y quiera seguir descubriendo.

La motivación del profesor es incluso más determinante que la motivación del alumno en el proceso de enseñanza- aprendizaje. Aquí entra en juego la gestión/control de la clase, la vocación, las formación y reciclaje en metodologías, la adaptación a nuevos contextos de aula (heterogeneidad cultural, nivel de escolarización...), el reconocimiento social, el trabajo interdisciplinar, las relaciones interdepartamentales, la comunicación profesores-orientadores y el clima laboral.

Está claro que las propuestas encaminadas a mantener la motivación dependen del origen de la misma y del peso que tienen las variables en cada caso. 

Sin embargo, como futuros profesores, conviene recordar que hay causas que podemos modular y controlar, es más, que dependen de nosotros (motivación intrínseca). Conocer al alumnado y su realidad social, plantear la materia de forma "pluricurricular", mejorar la comunicación entre departamentos, orientadores y familias, empatizar y RECORDAR dónde encuentras la SATISFACCIÓN cuando ENSEÑAS/APRENDES, pueden ser buenos puntos de partida. 

De manera que la falta de motivación en esos casos deja de ser una excusa para la falta de actuación y nos debería permitir operar en aquello que podemos transformar. Tal vez hacer lo ordinario, extraordinario ¿No te parece?



Comentarios

  1. Hola Vanessa, como dices, para motivar al alumno no se puede generalizar... El profesor debe tener la sensibilidad suficiente para detectar las diferencias individuales.

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    1. Gracias por el comentario, Biljana. Completamente de acuerdo y en este sentido, si queremos ser docentes responsables y comprometidos debemos trabajar esa sensibilidad. :)

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  2. ¡Muy buenas Vanessa! Me ha gustado mucho ver que, en mi breve paseo por todos los blogs de la clase para leer aquellas entradas que más me llamaran la atención, hayas propuesto hablar del tema de la motivación. No puedo añadir nada que no sepas porque hemos trabajado los dos el mismo tema, tan solo quería darte las gracias por poner tanto empeño en todo lo que haces. Muchos deberíamos aprender de tu constancia y tu perseverancia para alcanzar los objetivos que nos propongamos. Me ha encantado leer tus entradas y espero pasarme por aquí para empaparme de tu experiencia y tu visión del mundo <3

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