8. EDUCAR EN CASA
¡Hola de nuevo!
Hemos visualizado un reportaje en el que una familia defiende una
nueva forma de aprender fuera del ámbito formal de la escuela: Aprender en casa. En este caso la madre hace la función de profesora.
Me ha resultado un planteamiento un tanto peregrino y con algunas lagunas. Bajo mi
punto de vista, el papel de la familia en la educación de los hijos que plantea
no deja de ser lo que, en mi modesta opinión debería ser lo habitual. Es decir,
el hecho de que un alumno acuda a la escuela a adquirir conocimientos no exime a
los padres de educarles en responsabilidades en casa y ayudarles a incrementar/enriquecer los conocimientos
en las distintas materias mediante experiencias en familia realizando distintas
actividades. En verdad, y ya tengo unos años, esto me ha recordado a mi
infancia y cómo en mi casa se promovía el profundizar en algunos temas durante
el ratito de deberes, o de forma espontánea, en función de lo que nos había llamado
la atención ese día en la escuela. Me quedo con el mensaje de promover de nuevo
al implicación de las familias en la educación de sus hijos de forma activa, y
no me refiero sólo a los deberes, sino a pasar tiempo descubriendo juntos.
Los principales problemas que veo en la aplicación de este modelo son:
Los padres deben estar en casa, al menos uno de ellos. El modelo
socio-económico y laboral actual en el que los padres pasan demasiado tiempo fuera de
casa no parece que se alinee con esto, puesto que la conciliación familiar
todavía está lejos de practicarse en este sentido.
Por otro lado, los padres pueden enseñar muchas de las materias en niveles inferiores, pero no creo que los padres sean especialistas en todas las
materias para dirigir los distintos aprendizajes. Es más, no es lo mismo conocer la materia que saber enseñarla y
trasmitirla.
La interacción con otros niños o jóvenes y otros adultos, sus
profesores, creo que es beneficioso en su desarrollo y su aprendizaje.
Aprendemos por observación, de lo bueno y de lo no tan bueno, desarrollamos la
empatía, el espíritu crítico y la capacidad de análisis. Tan importante son los
conocimientos como el desarrollar las habilidades sociales de relación, interacción
e incluso la resolución de conflictos. Conocer y reconocer comportamientos,
permite enriquecernos otras formas de razonar y argumentar.
Me encantará conocer tu punto de vista. ¿Me dejas algún comentario?
¡Gracias por leerme y hasta pronto!


Excelente tu blog, Vanessa. Un ejemplo de cómo trabajar; habría que considerar ponerlo como modelo para años venideros para que los alumnos tengan un referente a la hora de hacer sus entradas. Un abrazo!
ResponderEliminarMuchas Gracias, Iker. No creo que yo merezca tanto. Me quedo realmente con saber que has leído la entrada y te ha suscitado interés. :)
ResponderEliminarMe encantará recibir cualquier sugerencia de mejora o comentario de tu parte. me gusta la visión o la vuelta que le das a ciertas cuestiones.