7. EL LIBRO BLANCO DE LA PROFESIÓN DOCENTE
¡Hola de nuevo!
En esta entrada comentaré algunos aspectos relativos a "El libro Blanco de la Educación". Este documento fue solicitado por el Ministerio
de Educación al filósofo y pedagogo José Antonio Marina en 2015, con el
objetivo de crear un documento técnico que permitiera, en base a un diagnóstico
real de la salud del sistema educativo español y los retos futuros, explicar y
proponer unas directrices sobre las que trabajar la mejora del sistema
educativo.
Lo cierto es que todo el documento es muy coherente y plantea
soluciones razonables, aunque la implementación de algunas de ellas no parece
sencilla sin un compromiso en el medio - largo plazo. La falta de consenso político
y un pacto educativo real, ha paralizado el hecho de poner en marcha las
iniciativas y bajo mi punto de vista, dejar abierta su actualización a tenor de
los desafíos sociales que puedan ir sucediendo. El inmovilismo sólo pone en
riesgo la posibilidad de mejora.
En su primera propuesta plantea el papel de la educación obligatoria
como la herramienta para transmitir y asegurar el nivel de conocimientos
técnicos, prácticos, culturales y éticos que hagan de los alumnos ciudadanos
capaces, autónomos y con criterio y responsabilidad para revertir la inversión
hecha en su educación en una mejora sustancial en la transformación y mejora de
su entorno. Para llevar a cabo esto,
está claro que el alumno se convierte en el centro, pero es el docente el protagonista.
Sin embargo, para que su labor fructifique no puede ejecutarla de forma aislada,
por lo que el respaldo y la participación
del resto de agentes sociales es clave para lograr el modelo educativo eficaz
que queramos contruir como sociedad.
¿Es suficiente la formación que tiene y va adquiriendo el
profesorado? Pienso que no lo suficiente para afrontar los desafíos actuales de
la enseñanza. Es posible que las competencias asociadas a los aspectos psico-sociales
y pedagógicos no se traten con la suficiente profundidad, dependiendo de los
estudios de origen. Esto provoca carencias en el manejo y gestión de las
relaciones e interacciones del profesor con los alumnos, las familias o los
compañeros. Posiblemente el desarrollo de prácticas ampliadas en más de un sólo
contexto educativo, puedan resultar enriquecedoras. En cualquier caso, son
necesarias acciones formativas programadas para el profesorado que permitan
dotarles de formación continuada y actualización para la adaptación y desempeño
de sus funciones. La regularización y
obligatoriedad de este aspecto, junto con el aseguramiento de la puesta en
práctica de los conocimientos, permitiría unificar, oficializar y normalizar la
situación actual, en la que estas acciones se llevan a cabo de forma
voluntaria, autodidacta y, en el mejor de los casos, promovida por distintas
empresas o instituciones.
Leyendo el texto, son varias las propuestas que me han llamado la
atención. Por ejemplo, la propuesta número 11, relativa a los directores de los
centros con más autonomía curricular y organizativa. Las aptitudes
empresariales en la gestión de un centro son importantes de cara a gestionar
los recursos, establecer planes de acción, y establecer objetivos del centro
año a año, y definir indicadores objetivos y medibles, de cara a la mejora
continua de los recesos de enseñanza- aprendizaje. La propuesta 18 sobre la
"campaña de sensibilización" de la sociedad sobre la educación es
importante porque el sistema educativo no está al margen de la sociedad y
requiere de la participación de todos los agentes, aunque paradogicamente,
cuando hay un problema "social"
se resuelve con "educación".
¡Hasta pronto!


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