19. CIBERACOSO
Hola de nuevo.
Pensando en los conflictos a los
que me podré enfrentar en el ejercicio de la docencia, realmente han sido
varios los que han venido a mi mente. Sin embargo, con uno en particular he
sentido un escalofrío al pensar en aquello que resulta más difícil de detectar
por el medio en el que se propaga, pero que tiene un gran impacto en la vida
escolar: El ciberacoso.
El día 3 de noviembre se ha
celebrado el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela.
Leí un informe de la asociación NACE (No al Acoso Escolar) en el que se hace
alusión a que el 70% de las familias españolas asegura que los centros educativos y los
docentes no están capacitados para abordar esta problemática.
Señala incluso que el 76% de los profesores opina que no tiene medios ni formación para
detectarlo ni combatirlo.
Estos resultados
van en la línea de las conclusiones de una encuesta mundial elaborada por la UNESCO, que revela que casi la mitad de los docentes afirman haber recibido poca o
ninguna formación el acoso escolar durante su formación inicial, y más de dos tercios
confirman haber aprendido a gestionar el acoso escolar durante su experiencia
como profesores.
Y puesto que el
profesor tiene capacidad para influir positivamente para prevenir el acoso en
el entorno escolar, su preparación y la de los centros educativos resulta en esta materia parece clave.
En la actualidad los jóvenes de entre 12 y 17 años pasan más de 6 horas al día conectados a los
dispositivos electrónicos (Móvil, Tablet…). Sin
embargo, los datos del informe evidencian que la supervisión de los contenidos que consumen durante este tiempo no
es la adecuada. En este sentido el fundamental educar en el uso
responsable de las tecnologías y esto, en mi opinión se debe fomentar en la
escuela pero también en el entorno familiar. Comentar con lo hijos los
contenidos que consumen, incluso los que entran sin control parental, debería
ser el primer paso hacia un uso responsable ya que no podemos esperar que
entregar un teléfono móvil a un menor sea un acto sin la menor trascendencia. Es
clave entender y explicar que como consumidores de contenidos digitales tenemos
derechos pero también deberes.
En el informe se señala que el ciberbullying no es asintomático y los indicadores de detección por parte de la familia son cruciales, ya que traspasa la realidad del contexto escolar y no tiene horarios. Así pues, se proponen algunas medidas medidas preventivas:
- Establecer normas y pautas de uso de internet y del móvil a los hijos.
- Ejercer un control parental de los contenidos que consumen.
- Predicar con el ejemplo, es decir, que los padres y madres hagan uso responsable de los dispositivos.
- Hablar del ciberacoso abiertamente con los niños y adolescentes.
Es fundamental seguir educando en valores y abordar desde la escuela las actividades de sensibilización adecuadas, como por ejemplo discutir sobre posibles escenarios de acoso que no hayan ocurrido y preguntar cómo actuaría el alumno o alumna, sin olvidar lo relativo a la formación en los centros educativos y a todo su personal, especialmente a los profesores.


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