20. EL LEGADO.
¡Hola de nuevo!
En esta ocasión me permitiré reflexionar sobre el legado que me
gustaría dejar como profesora. Naturalmente esto lo tendrá que contrastar y
matizar una Vanessa del futuro cuando se haya enfrentado verdaderamente a las
luces y las penumbras (me ahorro lo de sombras porque no estamos para ponernos
pesimistas) del ejercicio de la docencia.
En términos generales, seguramente que todos queramos que nos recuerden
por ser buenas personas y haber sabido enseñar nuestra materia de forma
apasionada y bien dirigida para que cale en todos y cada uno de nuestros
alumnos. Obvio.
En mi caso, que elijo el camino de la docencia con mucha ilusión y
convencimiento después de una andadura en la investigación y en la empresa, quisiera
dejar una pequeña semilla muy general sobre la importancia de conectar los
conocimientos de las distintas ramas para tener una visión crítica de lo que
nos rodea. En definitiva, las ganas inagotables de aprender.
Ser capaz de trasladar lo importante que es conocer el contexto
histórico para saber porque se desarrollaron ciertas teorías científicas o
descubrimientos, o en que contribuye la mecánica cuántica en la música o en el
diseño de nuevos dispositivos electrónicos, o la relevancia de utilizar adecuadamente
el lenguaje para explicar un problema, argumentar una solución…
Habiendo podido explorar, trabajar y aprender en distintos ámbitos
me resulta fácil buscar nexos y ejemplos del día a día en los contenidos
científicos de las asignaturas del currículum de secundaria y bachillerato. Posiblemente
sea este uno de los aspectos concretos que me gustaría legar. El desarrollo de
la capacidad de relacionar ideas, argumentar y justificar. ¡Imagínate poder vincular
leyes físicas o reacciones químicas al proceso de producción de unos Nachos!
Sería estupendo desarrollar cierto grado de interés en una
asignatura no porque sea importante en el curso o esté más o menos presente en
tu día a día, sino simplemente porque te reta a seguir descubriendo más, porque
te active la curiosidad en busca de la siguiente pista que enlaza con otro
concepto. Sembrar las ganas de seguir formándote, leyendo, aprendiendo,
conociendo…Y dará igual si optaste por hacer una carrera universitaria o no, pero ese tiempo en el que aprendiste de un
modo significativo y te ha permitido adquirir las herramientas para seguir
aprendiendo, fuiste feliz.
Y como en la jota, “allá va la despedida”:
Ojalá que sean pocos (mejor ninguno) los alumnos en los que al
mirarme como en un espejo vea frustración por no haber sabido entenderlos o
ayudarlos.


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